En ocasiones, sólo basta una buena metáfora para transmitir el mensaje que deseas.

Luis tenía veintidós años de edad; era un joven lleno de energía y con un futuro promisorio. Sin embargo, estaba estancado; quería hacer tantas cosas, que se volcaban sobre él las ideas y no hacía nada. Estudiaba por las mañanas, en las tardes le ayudaba a su abuelo en la venta de casas y por las noches era DJ. Además, buscaba desarrollar más actividades.

Ya le habían explicado la imposibilidad de hacer todo al mismo tiempo; la importancia de, primeramente, centrar su atención en algunos objetivos. Luis no comprendía aquellas explicaciones. Cuando trabajamos en coaching, hicimos una metáfora: comparamos el desarrollo de cada proyecto, con su manejo de las consolas cuando mezcla música. Le pregunté cuántas consolas podía tocar al mismo tiempo, mientras se escuchaba bien la mezcla y él mantenía el control. Me dijo que no podía manejar más de tres consolas al mismo tiempo. De esta manera comprendió que necesitaba mesurarse con sus proyectos y decidió enfocarse primero en tres.

¿Por qué entendió?

Luis pudo comprender esa situación inmediata, porque hicimos una metáfora que le reveló la inviabilidad de hacer eficazmente muchas actividades al mismo tiempo. Esto es, relacionamos dos situaciones distintas, sólo en apariencia, y encontramos una escondida similitud entre ambas. Las metáforas nos permiten llegar a la mente inconsciente y transmitir el mensaje directamente. En ocasiones, la mente consciente impide que comprendas la realidad de diferente forma, cuando alguien más trata de explicártelo en una conversación.

La metáfora evidencia la relación entre dos cosas o dos situaciones que, a primera vista, no ofrecen ninguna conexión entre sí, pero que, en algo, guardan alguna semejanza profunda entre sí; la metáfora hace surgir esa inadvertida similitud y ofrece una nueva explicación, revela un sentido diferente: hace evidente lo que el sentido común o la consciencia no perciben de modo inmediato.

2013-02-07 08.19.01Así, la figura metafórica nos ayuda revelar una cosa (un sentido) en la forma de otra. Desde una frase corta, una oración, hasta un relato, puede constituir una metáfora. Cuando piensas, también sueles hacerlo en metáforas. Éstas influyen sobre la forma en que organizas tus conversaciones y comportamientos. Por ejemplo, al expresarte de la vida, puedes pensar y decir que no es como “un lecho de rosas”, o bien, que el trabajo es “una batalla diaria” y tu tiempo libre una “borrachera de diversión”.

 

Las metáforas nos permiten hablar de conceptos nuevos mediante conceptos conocidos y ya familiarizados. Cada que llega conocimiento nuevo a ti, es más fácil encontrar similitudes con las cosas que ya conoces, para tener una mejor comprensión.

¿Siempre funcionan?

Ahora bien  es conveniente saber que las semejanzas que encontramos entre dos situaciones o cosas para crear la metáfora, tal vez no resulten aplicables en todos los aspectos de dichas situaciones o cosas; tampoco para todo el tiempo en que transcurran tales situaciones o en las diferentes perspectivas desde las que se vean las cosas. Pero siempre es posible utilizar metáforas, a condición de  incrementar nuestra sagacidad y aprender a observar las profundas similitudes entre las cosas o situaciones: saber descubrir el secreto enlace entre aquello que parece no guardar ninguna relación con determinado objeto o acontecimiento.

Suelen compararse los departamentos de una empresa con los engranes de un reloj; este ejemplo de metaforización, expresa la importancia del funcionamiento correcto, coordinado, en interacción, de cada departamento con todos los demás; y la influencia de este trabajo interrelacionado sobre el todo que es la empresa. Sin embargo, tú podrías opinar que cada departamento hace lo suyo, sin involucrarse con los demás y que la estructura es repetitiva, da vueltas en lo mismo. Y, por supuesto, estarías equivocándote. Pues un  organismo vivo —como lo es una empresa— se adapta a todas las circunstancias, funciona y rinde óptimamente sólo —y sólo si— cada una de sus partes funciona coordinada e interrelacionadamente con las otras. Si una parte falla o se desvincula, por ahí se escapa la energía.

2012-10-12 17.00.20Ésta es la importancia de la metáfora: pone ante tus ojos las secretas relaciones de las cosas y situaciones que, a primera vista, parecen no guardar ninguna conexión. Por eso, la metáfora es el instrumento heurístico por excelencia. Así mismo, en tu trabajo de autoconocimiento, explorar el uso de metáforas, te abrirá caminos de autoconocimiento que hasta hoy ni sospechaste.

Aprende más de la metáforas y cómo aplicarlas en tu vida diaria eso va a ayudarte a resolver problemas, a asumir roles y a tener una visión más clara sobre tu vida.

 

 

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